Es tan común que la intolerancia racionalista, fanática del Logos, menosprecie al Mito, como que la ceguera fundamentalista religiosa ignore o desprecie la realidad de lo tangible. El pensamiento mítico tiende a ignorar las evidencias y prefiere asociar los hechos con causas inmaginarias o intuídas. El pensamiento lógico por su parte, tiende a despreciar la ingenuidad y la simpleza emocional del pensamiento religioso.
Quién trate de hacer la paz con ambos lados corre el riesgo de ser devorado por uno de los extremos. Aprender a navegar en las dos aguas es todo un desafío.
Sin embargo la observación del mundo y de la historia parece mostrar que sin mito no hay civilización, pero sin lógica no hay progreso. Aparentemente, los pueblos mas exitosos han sido aquellos que han sabído mantener el equilibrio entre la fé y la lógica, la ciencia y la religión, la inmaginación y la realidad. Pueblos increíblemente pragmáticos como los Romanos o los Estadounidenses, les deben su empuje e inspiración a creencias religiosas bastante absurdas desde un punto de vista mas lógico. La Democrácia misma fué el producto directo del Politeísmo Helénico. Por otro lado, causas logicamente justas, como el comunismo Soviético, fracasaron por pobreza de Mito.
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1 comment:
El Logos y el Mito. La poesía logra a veces, ese enlace escurridizo como fusión pasajera.
La tensión equivalente de las dos fuerzas probablemente nos dejaría estancados. Somos hijos del desequilibrio.
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